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domingo, 4 de agosto de 2013

Cambio de Hábito

A veces en la vida nos pasan cosas que nos movilizan mucho, que cambian nuestra manera de ser o de actuar, que nos hacen ser personas distintas. Para algunos puede ser una graduación, cambio de trabajo, noviazgo o divorcio, etc. A veces uno busca el cambio, y otras veces una señal basta para que uno quiera dar un vuelco. Pero todas, absolutamente todas, contribuyen a formar la persona que somos hoy en día.

Hoy quiero contarles una señal que siento se me interpuso para mostrarme algo, me dejo pensando que quizás debería cambiar algo para acompañar a la suerte. Ustedes decidirán si les sorprende tanto como a mí: se me está muriendo mi bamboo de la buena suerte. Triste. Del verde típico de esa plantita graciosa y retorcida, al amarillo “estado grave” que tiene hoy en día. Es por eso que estoy llevando a cabo un plan para recuperarlas: mi bamboo y.... mis finanzas personales. Aquí cinco pasos:

1. Sin tarjeta de crédito a todos lados.

¿Son de las que creen que no pueden vivir sin su aliada en la cartera? Créanme que era una de ustedes. Hasta que un día decidí dejarlas en casa. El proceso fue más o menos así: el primer día sentía que salía desnuda. El segundo desprotegida: pensaba en todo lo que podría necesitar y no lo iba a poder comprar porque estaba sola. Ahora, después de dos semanas, no las extraño para nada. Esto sólo lo logré tomando la medida número dos.

2. No more “Clubes de Compras”

A partir del primer día que quedaron Visa, Master y Amex en casa, aplique filtros a todos mails de los clubes de compras de los que recibía diariamente tentadoras ofertas. Eran más de lo que pensaba, y cada día aparece alguno nuevo que también recibe el mismo trato -archivo directo-. No es fácil, una tiene la sensación de estar perdiéndose todas las oportunidades. La realidad es que no sólo no podemos alisarnos el pelo todos los meses, ni tampoco contratar setecientas sesiones de depilación Soprano. 

3. Evitar tentaciones

Así cuando hacemos dieta evitamos comprar las galletitas de chocolate (irónicamente, mis preferidas: las tentaciones), cuando estamos arreglando nuestras finanzas evitamos ir a los shoppings y centros comerciales. Esto es muy difícil sobretodo en períodos de "Liquidaciones". Ahora les hago una pregunta: Podemos vivir con las camperas/camisas vestidos que tenemos?. Y sino, miren lo que opina Michael Kors. 

4. Objetivos de Ahorro

Se que estamos en tiempos difíciles para el ahorro, donde no tenemos muchas posibilidades de hacer rendir nuestro dinero. Sin embargo, no es excusa para que podamos tener un equilibrio. Cada una debe de acuerdo a sus posibilidades decidir cual es la mejor opción, y sea cual sea, ponernos una meta u objetivo para estos meses que quedan del año. Puede ser una buena forma de disciplinarnos.

5. Nuevos hábitos

Antes de todos estos cambios, les cuento lo que me pasaba: gran parte de las veces, salía a comprar como forma de distracción, para no aburrirme. No necesitaba nada en particular. Y cuando estaba frente a algo que me gustaba pensaba: Trabajo mucho para darme los gustos! Entonces, zacate, lo compraba! Una buena idea para este invierno es encontrar nuevas formas de distracción, como por ejemplo, alguna(s) serie(s) para engancharse. Les paso el listado de las que ya vi: House of Cards, Revenge, Pretty Little Liars, algunos capítulos de Arrested Development; y ahora estoy hiper enganchada con How I Met Your Mother. Como verán, estoy aprovechando Netflix al 100%

Pensarán.... todo esto por un bamboo? La realidad es que siempre podemos encontrar una excusa para hacernos cambiar y buscar nuevos hábitos. Llevo más de tres semanas sin tarjetas en la billetera. 
Sobreviviendo, y feliz... Se puede!! Y qué estás haciendo para recuperar la plantita? Nada, tienen sugerencias?

domingo, 15 de abril de 2012

Ley de Murphy


Creo que el 90% de las personas de este mundo cree en la Ley de Murphy. La mayoría lo asocia a la caída de la tostada y la mermelada, “siempre la tostada se cae del lado del dulce y se mancha todo”. Perfecto, en mi caso, la comprobación de que la ley existe va por caminos un poco distintos. Recuerdan el resumen abultado de la tarjeta de crédito como consecuencia de Miami, vacaciones, free shop y demás. Pues bien, esa semana luego de la vuelta, decidí poner en orden mis finanzas. Me convencí de que esto estaba fuera de control, que no puede ser, que es el momento de ahorrar, bla bla bla. Les juro porque se me arruiné el último trench que me compré que me convencí de llevar adelante un plan de emergencia de finanzas. Para ello, y cómo este problemilla de compras viene de larga data, retomé un archivo que me había diseñado para anotar cada gasto y sus detalles. Eso me había encarrilado en su momento, por qué no iba a resultar en este caso? 

La respuesta negativa está asociada a una sola frase “los viernes de descuento de los bancos”. Todo empezó en una merienda en el trabajo, que hubiese sido del montón si no me hubiese encontrado con otra aliada. Mientras nos preparabamos el cafe con leche, me dice “ahora me voy temprano a Galerías Pacífico a comprarme unas botas”. Mi respuesta fue rotunda y contundente: “no puedo escuchar esas cosas. Acabo de volver de Miami”. Por las dudas, le hice algunas preguntas más relacionadas al descuento, pero todo quedó en una simple merienda.  

Por esas cosas de la vida, que nada tienen que ver con las compras, terminé en Alto Palermo. Hasta acá, mi mente seguía enfocada en la hojita controladora de mis finanzas. Caminaba superada, pensando en lo barato y lindo que había comprado en las vacaciones. Sin embargo, Sibyl Vane apareció con el cartelito del banco anunciando el 40% de descuento, y todo principio desapareció por arte de magia. En 15 minutos, compré algunos pares de zapatos, le pregunté a la vendedora y rece porque el mecanismo de descuento funcione correctamente. Los sentimientos aparecieron tan rápido como pasó la tarjeta de crédito: culpa, qué hice?, los necesitaba? Pero bien, estaban al 40% off, y creanme que nada caros. 

Por qué Ley de Murphy? Por la siguiente y sencilla razón, el banco decidió que el descuento lo aplica al mes siguiente de realizada la compra. En cualquier otro mes no hubiese sido grave, pero justo funciona mal el beneficio cuando también tengo los cargos de las vacaciones!. No hubo suplica que conmoviera a la chica del banco, necesitaba ponerla en mi lugar, pero no lo logré. Fue inapelable el cargos que me hicieron. Conclusión, estoy condenada a perdirle plata a mi abuela para poder cumplir con el monto adeudado. Aprendizaje: cuando estás en el límite, la ley es severa y no perdona tentaciones de zapatos.

sábado, 14 de abril de 2012

Vogue, Je t'aime?


Toda persona atraviesa millones de crisis durante su vida. Creo que desde pequeños enfrentamos esas situaciones de las cuales creemos que es muy difícil salir ilesos. Ni más ni menos, Wikipedia define crisis como una coyuntura de cambios en cualquier aspecto de una realidad organizada pero inestable, sujeta a evolución. Existen crisis económicas, sociales, familiares, emocionales, y la lista sigue. Toda esta introducción para contarles la crisis que estoy atravesando hoy. Pero antes un poco de contexto....

Resulta que no hace más de quince días que volví de mis preciadas y nunca suficientes vacaciones! Destino, Playa del Carmen. Sol, playa, caribe, qué nos puede estar faltando? Ustedes me van a entender, shopping! Y si, el sólo hecho de saber que tenía como escala en el regreso a casa dos días en Miami, me hizo pasar los diez días en el all inclusive maravilloso pensando en las compras que iba a efectuar en esa bendita ciudad. Recorrimos piramides, sacamos fotos, mucha naturaleza, nadamos con delfines, comimos rico; pero siempre estaba latente en mí la lista mental de artículos hiper necesarios que iba a comprar en Miami. Zapatos, jeans, botas, buzos, vestidos, ropa interior, etc. etc., todo un aprovisionamiento como si el fin del mundo pronósticado por los Mayas estuviese por llegar (y con ello, desaparecieran los centros comerciales de la tierra). Los días transcurrieron, y finalmente llegó Miami. Voy a confesarles algo, sentía nervios en el estomágo en el cambio hacia el mall. Nervios como en la época universitaria al ir a rendir un exámen, nervios de primera cita con el chico que tanto te gusta y no te animabas a aceptarle la invitación al helado.  

Una vez estacionados y con toda la ansiedad a punto de explotar, empezó el momento de mayor excitación. Ese momento en donde te dan una bolsa gigante al entrar a un local para que llenes con la ropa que más te guste. La lógica es la siguiente: llenarla con opciones, para que una vez en el probador una pueda elegir lo que más le guste. Cuestión, mi lógica es la siguiente: conozco mis talles, se lo que me va a quedar bien o no, probarse es perder el tiempo de seguir comprando. Resolución: compro todo!

Ustedes se preguntarán, que tiene que ver esto con una crisis. Pues bien, estoy atravesando la crisis del resúmen de la tarjeta de crédito. Esa crisis que defino como combinación de culpa, no tengo más lugar en el placard, cuándo finalmente voy a empezar a ahorrar, todo lo que compre no era tan necesario. Pero la pura verdad es la siguiente, amo la moda. Me encanta. Ese perfume de la ropa nueva, la sensación de tener los brazos llenos de bolsas al salir de los locales, todo eso hace que este resúmen impagable valga la pena. Para todas aquellas que reciben periodicamente resúmenes jugosos, para aquellas que tienen en su mesa de luz a Vogue como la biblia, y que con cada par de zapatos nuevos se creen Carry Bradshaw quiero decirles que no están solas. Somos millones de mujeres unidas en el amor a la moda, que nos convertimos en rivales en cada liquidación para que evitar el robo de ese sweater tan lindo que está 50% off. Cero culpa, la tarjeta de crédito se pagará, pero quien nos quita lo comprado!